LA ALEGRÍA DE LA MISA

Yo creo que cuando Jesús invitó a los apóstoles a la última cena lo hizo con tanta alegría, que los apóstoles se contagiaron y fueron felices a buscar el gran salón ya preparado para la ocasión. Jesús quería celebrar la mayor fiesta posible, y en el mejor sitio de la ciudad, porque iba a transmitirles que los esperaba en el cielo, y que mientras tanto los iba a acompañar fundido en ellos con su cuerpo y con su sangre. Era la fiesta de la esperanza que daba sentido a todo el paso de Jesús por la tierra. A mi modo de ver, uno de los pasajes

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