EL PRINCIPIO DEL MILAGRO

Un día vinieron a mi casa cinco personas: Un señor mayor, alto, grueso, con apariencia elegante y canas muy bien peinadas. Parecía un marqués, de esos que describen en los cuentos infantiles. Venía con dos jóvenes que no significaron nada especial cuando los vi, y dos señoras. Una parecía la esposa del hombre mayor, y la otra tal vez era su amiga o la madre de alguno de los dos jóvenes. Querían ver a mi hermano por no recuerdo qué asunto, y estaban dispuestos a esperarlo porque él no había llegado. Yo me dedicaba a la decoración de interiores, y estaba escogiendo algunas telas para unas

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