SIEMPRE TENDRÁS 25 AÑOS

No es verdad que tengas poco tiempo para lograr el objetivo de tu vida. Hoy precisamente pensaba que una persona puede vivir en condiciones normales hasta aproximadamente 90 años, salvo que una enfermedad, un accidente o una muerte súbita lo impida. Es cierto que la sociedad joven no piensa lo mismo, y por eso rechaza a la gente mayor. Y no lo digo porque yo esté entre ese grupo de personas rechazadas, pues gracias a Dios vivo muy bien sin necesidad de tener que mendigar la consideración, aceptación o contratación de la nueva generación, que cree que el mundo no es nada sin ellos y que su felicidad es ser aceptados en esa sociedad de indiferentes.

Una persona empieza a adquirir los conocimientos necesarios para el desarrollo de su vocación a partir de la edad de 7 años aproximadamente, pues antes ha vivido sólo un período de nacimiento. Innegablemente básico y muy importante. Pero es a partir de ahí cuando realmente se vive el desarrollo de la vida, que a mi modo de ver se divide en 3 ciclos de 25 años. El primero de ellos de formación, que empieza con los estudios y culmina con las primeras experiencias laborales, pasada la edad de los treinta. Ya se han superado las prácticas empresariales, o se tienen los conocimientos básicos de un oficio. En algunos casos se logra ya el éxito porque la experiencia y las habilidades alcanzan a ser suficientes, pero casi siempre es apenas el tanteo de la vida.

Luego viene el segundo ciclo, en el que ya se supone que los conocimientos académicos y laborales son los adecuados para triunfar, que la vocación está clara, y que la edad es la apropiada para desarrollarla. En este ciclo que va desde los treinta y pocos hasta aproximadamente los sesenta, supuestamente no debe haber inseguridades ni vacilaciones, pues el mundo existe gracias a ellos y todos los demás son el futuro todavía inexperto o la carga del pasado ya en fase terminal. Sin embargo son muchos, yo diría que la mayoría, los que todavía no han encontrado su camino y les toca sobrevivir haciendo lo que no les gusta.

Y luego viene el tercer ciclo, que a mi modo de ver va desde los sesenta y pocos hasta los 87 años aproximadamente, pues ya cerca a los 90 es normal que las enfermedades aparezcan o se acentúen, que el cansancio cerebral empiece a manifestarse, o que los esfuerzos de la vida requieran un descanso. Y eso es lo que quiero decir. Que estoy convencido, porque apenas la voy a empezar, de que es la mejor de la vida por muchas razones. No sólo porque ya no tienes que demostrarle nada a nadie, como ocurre en los ciclos anteriores, sino entre otras muchas razones porque con seguridad ya has encontrado tu vocación, pues la vida te ha enseñado para qué sirves, y qué es lo que te gusta y no te gusta hacer. A fuerza de golpes o de satisfacciones, o del acierto y error de la segunda etapa, ya has encontrado el camino y tienes los conocimientos o la disposición necesaria para recorrerlo. Y no sé si sea lo mejor, pero lo puedes hacer silenciosamente porque para la segunda generación sólo ellos valen la pena y tu voz proviene del cementerio. Mientras tanto, tú vives la felicidad y le das gracias a Dios porque todo lo ves en perspectiva, incluido tu camino. Como yo, espero que te dispongas a disfrutar tus mejores 25 años. El cielo apenas empieza.

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